Precauciones en el deporte de las personas mayores

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El ejercicio no debe considerarse como un sustituto de tratamientos para la mejora de la salud, o darse por hecho que mejorará un cuadro clínico, sin consultar antes con un especialista. Sobre todo las personas con problemas cardiovasculares deben tener la precaución de realizarse un chequeo antes de comenzar a practicar deporte.

Hay que introducir las rutinas de ejercicio de forma gradual para que el organismo se adapte poco a poco a las nuevas demandas. Una actividad que conlleve un agotamiento rápido es peligrosa. Es importante saber reconocer los signos de fatiga y nunca pasar por alto dolores en el pecho o desmayos.

Es necesario iniciar la práctica con un calentamiento previo a fin de preparar a los músculos. Se hará en forma de estiramientos y de actividades suaves, como correr sobre el mismo lugar, lo cual dilata los vasos sanguíneos y protege ante una isquemia (aporte inadecuado de sangre y oxígeno).

Hay que tener en cuenta el enfriamiento progresivo. Puede reducirse lentamente la intensidad del ejercicio o en alternancia con alguna actividad más ligera para que la circulación se restablezca de forma gradual.

El ejercicio debe ser ligero y regular porque no existen las reservas de fuerza y capacidad de recuperación de un organismo joven. Tampoco son convenientes los ejercicios que conllevan resistencia para el fortalecimiento muscular debido al aumento de la tensión arterial. Si existen problemas articulares se aconseja el ciclismo o la natación frente a la práctica de correr.

El ejercicio está contraindicado cuando se tiene cualquier tipo de fiebre y en infecciones virales como la gripe.

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